Que hora es? se me quedo sin pilas, voy a comprar...

jueves, noviembre 04, 2004

Una caída al cielo...

Y bueno, sabiéndolo te tenés que soltar, no te aferres más a esa gente. Porque te tenés que aferrar y no querés soltarlos, si no quieren estar con vos. Si, duele que esas personas te ignoren, duele demasiado…

“…sus manos sangraban, se entumecían del dolor por sostenerse sin sentido a esa baranda del edificio, que cada vez era mas pequeña. Miles de pies pujaban por apretar y hacer doler aun más las llagas en sus extremidades. Pero el no se soltaba. Nadie sabia porque, el mismo no podía comprenderlo. Si sabia que simplemente tendría que extender sus dedos y dejarse caer. Si él sabía que debajo, estaba un sequito de personas esperándolo con los brazos unidos para amortiguar su caída. Pero él no lo veía. Su fondo era negro. Su piso no tenia limites, le daba mucho miedo y sentía que solo podía seguir sufriendo su mano antes que morir en ese pozo de infinita oscuridad.
Pedía ayuda, a muchas de las personas que arriba, se burlaban de él. ¿Pero porqué él debía pedirles ayuda?, ¿porqué tenia que seguir colgado de una baranda de poca esperanza, de sinsentidos?. Porque aun quería, que los de arriba lo ayudasen. Porque aun los quería junto a el, que lo tomaran por sus brazos y lo elevaran. Si sabia que el fondo no era negro, aunque no lo viera. Si sabia que luego podría verlos a todos juntos en el fondo, o podría elevarse con ellos hasta los cielos mas ansiados por él.
…se soltó, cayo, y aun le duelen sus manos en esta caída que aun no tiene fin pero que lo elevará hasta el más alto cielo.”

…Y ahora te duele, aun te duelen esas manos, esas heridas que se te ramificaron, pero ya te soltaste, solo acostumbrate al vuelo.