Un año más...
Y me asusta, asusta esto. Cómo, de una u otra forma, todo puede ir o venir. Todo es tan efímero, tan frágil, tan corto. Las buenas cosas duran poco, si eso es en parte de lo que se trata, pero lo bueno siempre está. Lo que me asusta es que a veces las cosas no se estabilizan como uno quisiera.
Llovía, la cortina de agua se extendía desde lo alto del edificio, y caía en forma pareja, sin vibraciones por todo el recorrido, hasta llegar a pasar por mi ventana. Ahí yo, me sentaba. Al borde de mi ventanal, mirando como las escasas luces que salían de mi cuarto, se reflejaban en los rayos que provocaban esas gotas. Solo un segundo se veían y al rato, en otro lugar el destello me hacia girar mis ojos. Mis ojos, que eran lo único que se inmutaba en ese instante. El humo que salía del cigarrillo ascendía por el aire y se topaba con la cortina. Ese maravilloso gris azulado que se envuelve, que no tiene una trayectoria nada definida. El humo es algo muy incierto, no hay manera de predecir hacia donde se dirigirá, que curva tomará, ni con que forma se mostrará en los próximos instantes, minutos, años. La vida en años es muy similar a ese humo. Inquietante, interesante, peligrosa, y aun me da miedo. 6 meses de curvan incesantes, me sabotearon, me dejaron débil. Pasaron muchas cosas, perdí algunas, pero dejaron ganas de vivir y ser otro nuevo, rejuvenecido.
Un año nuevo en mi vida, espero marque una hermosa curva en mi humo.

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